Finales de alfiles de distinto color: construcción de la fortaleza
Las Negras juegan y hacen tablas
JugarVas con dos peones pasados ligados de menos y, aun así, la posición es tablas. Con alfiles de distinto color, el defensor levanta un muro en casillas que el alfil atacante no puede tocar jamás.
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¿Es tu primer contacto con este final? Aprende primero el método: La fortaleza
No hace falta registrarse. El rival nunca se rinde y cada error queda explicado.
La fortaleza con alfiles de distinto color
Las Negras juegan y hacen tablas · Mantén las tablas contra el juego perfecto
Despertando el motor…
La teoría
Mira el método: dale a reproducir para ver la idea ganadora, o avanza jugada a jugada.
Los finales de alfiles de distinto color son el gran rompecorazones del ajedrez práctico: las tablas que más se burlan del material sobre el tablero, y la razón por la que «dos peones de más» a veces no valen nada. Un dato importa más que el número de peones: el color de las casillas por delante de ellos.
El principio. Cada alfil reina en la mitad del tablero y es un turista en la otra. Si el defensor logra colocar rey y alfil en las casillas que los peones tienen que cruzar, el alfil de más del atacante no aporta absolutamente nada a la lucha: está condenado a moverse por el color equivocado. El ataque no es dos piezas contra una, es una pieza contra dos.
El reparto de tareas es preciso. Los peones unidos avanzan por colores alternos, de modo que la defensa se divide el trabajo: el rey se planta en la casilla de avance de un color y el alfil patrulla la diagonal que cubre el otro. Cambia los papeles y el zugzwang lo deshace todo; acierta con ellos y la fortaleza ya no necesita ni una sola jugada de importancia.
La frontera: dos peones pasados y unidos que hayan llegado los dos a la sexta fila ganan, haya bloqueo o no, con una única excepción: un peón de torre junto a un peón de caballo (a6 y b6, o g6 y h6), donde el alfil defensor se limita a esperar en la diagonal larga que lleva a la esquina y salva las tablas. En la quinta o antes, la fortaleza aguanta con juego exacto. El ejercicio arranca justo en el momento crítico en que una sola jugada de alfil decide de qué lado de esa frontera te toca vivir. El rival nunca se rinde: se pasará cincuenta jugadas tanteando el muro; tu tarea es que ese muro resulte aburrido.
Sigue así
Alfiles de distinto color: dos peones ganan
Las Blancas juegan y ganan
Alfiles de distinto color: defensa de tablas
Las Blancas juegan y hacen tablas
Vence al alfil de la diagonal equivocada
Las Blancas juegan y ganan
Las 19 posiciones: alfiles de distinto colorSigue el currículo completo (gratis)