Torre y alfil contra torre: cómo defender las tablas

Negras juegan y hacen tablas, tras Timman - Lutz, Wijk aan Zee 1995

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Torre y alfil contra torre es tablas con una defensa precisa. Pero aquí tu rey está en el borde y el rey blanco está cerca. La regla: nunca dejes que el rey blanco se ponga enfrente del tuyo en el borde. Corta el paso al rey blanco con tu torre por la fila. Cuando el alfil entre en juego, pon tu torre junto a tu rey y ofrece el cambio.

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No hace falta registrarse. El rival nunca se rinde y cada error queda explicado.

Torre contra torre y alfil: cómo mantener las tablas

Negras juegan y hacen tablas · Mantén las tablas ante un juego perfecto

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La teoría

Mira el método: dale a reproducir para ver la idea ganadora, o avanza jugada a jugada.

Este es el jaque que pierde. Tras Tb5+ Ae5 Tb6 Tg7+ Rh6 Tg8 Rh5, el rey blanco está enfrente del tuyo en el borde. La base de finales dice que ganan las blancas.

El final de torre y alfil contra torre es tablas en teoría, pero resulta muy difícil de defender en la partida. El atacante necesita maniobrar con precisión durante mucho tiempo, y el defensor debe saber exactamente dónde colocarse.

El borde peligroso. Torre y alfil solo ganan cuando el rey defensor está contra el borde y los reyes se encuentran en oposición, como en la posición de Philidor. El color de la esquina no importa: el método de Philidor gana en las columnas centrales y, según el análisis de Lolli, también en la columna de alfil y en la de torre. La única que aguanta es la columna de caballo, a una columna del borde. Si llevan tu rey a la última fila, dirígelo allí y no hacia la esquina.

La defensa de Cochrane. Coloca tu torre de modo que el ALFIL atacante quede clavado contra su propio rey a lo largo de una fila o una columna. Con el alfil inmovilizado, el atacante no puede coordinar sus piezas para dar mate, y tú aguantas. El otro método probado es la defensa de la segunda fila: el rey y la torre se colocan en la misma fila, a una casilla del borde, con la torre a dos casillas del rey, y los jaques nunca ganan tiempo. Además, la clavada de Cochrane mantiene entre los reyes una columna o una fila más de distancia que en la posición perdedora de Philidor, por lo que el atacante nunca llega a hacer oposición. El muro de la segunda fila solo te salva en tu segunda fila o en la columna de caballo, donde no se puede capturar la torre que da jaque junto a tu rey. Aún cuentas con otro recurso: sin peones en el tablero, puedes reclamar tablas cuando hayan pasado cincuenta jugadas sin captura. Juega pensando en el reloj, no en milagros.

En este ejercicio el atacante no da tregua y castigará cualquier desvío del rey o pasividad de la torre. Mantén el rey lejos del borde, conserva activa la torre y el medio punto es tuyo.

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