Finales de alfil contra caballo: cuando el alfil domina

Blancas juegan y ganan

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Con peones en los dos flancos, el alfil es mejor pieza. Desde la gran diagonal vigila a8, donde corona tu peón, y h1, donde coronaría el suyo. El caballo tarda en cruzar el tablero. La regla es esta. Mantén el alfil en la gran diagonal y avanza tu peón. Sal de los jaques del caballo sin dejar que haga una horquilla a tu rey y tu peón.

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¿Es tu primer contacto con este final? Aprende primero el método: El principio de las dos debilidades

No hace falta registrarse. El rival nunca se rinde y cada error queda explicado.

Alfil bueno contra caballo malo

Blancas juegan y ganan · Gana ante una defensa perfecta

Arrancando el motor…

La teoría

Mira el método: dale a reproducir para ver la idea ganadora, o avanza jugada a jugada.

La rivalidad entre alfil y caballo es una de las más antiguas del ajedrez, y cada final dicta sentencia. Esta posición permite lucirse al alfil: hay peones pasados en flancos opuestos y una pieza de largo alcance lucha a la vez en ambos flancos contra un caballo.

Por qué el alfil es «bueno» aquí. Desde una sola casilla central domina una diagonal hacia cada esquina: acompaña a su peón de torre hacia la coronación y controla siempre la casilla de entrada del peón pasado rival. Cumple ambas tareas sin moverse. El caballo, magnífico a corta distancia, necesita cuatro o cinco tiempos para cruzar el tablero, pero esta posición no se los concede: atienda el flanco que atienda, pierde el otro.

La banda lo empeora todo. Contra un peón de torre, el caballo debe jugar junto al borde, donde la mitad de sus saltos no existen. El rey ataca con ganancia de tiempo las casillas de bloqueo cercanas a la esquina, una tras otra, y el caballo se queda sin sitio. El caballo contra un peón de torre escoltado es uno de los fracasos más conocidos de esta pieza.

Las reglas para imponer la ventaja: mantén el alfil en la diagonal donde cumple ambas funciones, sin perseguir al caballo; lleva el rey junto al peón; y nunca cambies tu último peón por el caballo, pues un alfil solo no da mate. La defensa no cede y te tentará con ese cambio de todas las formas posibles.

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Las 15 posiciones: alfil contra caballoSigue el currículo completo (gratis)