Alfil bueno contra caballo malo

Las Blancas juegan y ganan

Jugar

Un solo alfil en la diagonal larga vigila las dos esquinas del tablero a la vez: la casilla de coronación de tu peón y la de coronación del suyo. El caballo no puede estar en dos lugares a la vez, y esa es toda la historia.

No hace falta registrarse. El rival nunca se rinde y cada error queda explicado.

Alfil bueno contra caballo malo

Win against perfect defense

Waking the engine…

La teoría

Alfil contra caballo es la disputa familiar más antigua del ajedrez, y los finales la resuelven caso por caso. Esta posición es el escaparate del alfil: peones pasados en flancos opuestos, donde una pieza de largo alcance lucha simultáneamente en ambos flancos contra un saltador de dos casillas.

Por qué el alfil es 'bueno' aquí. Desde una sola casilla central, el alfil controla una diagonal hacia cada esquina: escolta su propio peón torre hacia la coronación Y guarda permanentemente la casilla de entrada del peón pasado enemigo. Hace ambos trabajos sin moverse. El caballo, magnífico en un radio pequeño, necesita cuatro o cinco tiempos para cruzar el tablero, y esta posición nunca se los concede: sirva al flanco que sirva, el otro se pierde.

El borde lo empeora. Un caballo que lucha contra un peón torre opera en el borde del tablero, donde la mitad de sus casillas de salto no existen. Las casillas de bloqueo cerca de la esquina pueden ser atacadas una por una por el rey con ganancia de tiempo, y el caballo se va quedando sin lugares donde pararse. Caballo contra peón torre escoltado es uno de los fracasos más famosos de esta pieza.

Las reglas de conversión: mantén el alfil en la diagonal de doble función en lugar de perseguir al caballo; camina con el rey junto al peón; y nunca cambies tu último peón por el caballo, ya que un alfil solo no da mate a nadie. La defensa de la tabla de finales te ofrecerá ese cambio en cada forma tentadora que pueda encontrar.

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