Alfil equivocado y peón de más: practica la victoria

Blancas juegan y ganan

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Tienes dos peones de más, pero tu alfil corre por casillas claras y tu peón de h corona en h8, una casilla oscura. Alfil y peón de h solos no pueden echar al rey de esa esquina, así que solo es tablas. Tu peón de g corona en g8, una casilla clara, y es el peón que gana. La regla es esta. Nunca dejes que el alfil negro capture el peón de g, y acepta con gusto el cambio de alfiles.

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¿Es tu primer contacto con este final? Aprende primero el método: El alfil equivocado

No hace falta registrarse. El rival nunca se rinde y cada error queda explicado.

El peón que protege al alfil del color equivocado

Blancas juegan y ganan · Gana ante una defensa perfecta

Arrancando el motor…

La teoría

Mira el método: dale a reproducir para ver la idea ganadora, o avanza jugada a jugada.

Avanzar g4 enseguida echa a perder la victoria. Tras g4 Axg4 Rxg4 solo queda el peón de h, con el alfil del color equivocado, y es tablas.

La fortaleza del alfil equivocado suele enseñarse como un milagro defensivo. Esta posición te la muestra desde el otro lado: tienes dos peones de ventaja y toda la partida consiste en impedir que tu rival consiga ese milagro. Cada recurso defensivo que aprendes es también una amenaza que debes saber neutralizar.

Un peón da la victoria; el otro apenas cuenta. El peón h corona en casilla oscura y tu alfil es de casillas blancas: si solo quedan ese peón y el alfil contra un rey en el rincón, son tablas pase lo que pase. El peón g corona en una casilla blanca, el color correcto, así que la victoria depende de que sobreviva. Esa asimetría cambia el valor de cada captura antes incluso de que se produzca.

Evaluar los cambios. Alfil por alfil: ganas, así que acepta el cambio siempre que te lo ofrezcan, pues el rey con los peones g y h gana sin problemas. Su alfil por tu peón g: tablas, INCLUSO si entrega el alfil sin obtener nada más, porque el alfil y el peón de torre equivocado forman la misma fortaleza. El defensor buscará ese cambio de todas las formas que permita la posición, incluso con sacrificios que parecen errores garrafales. Cuenta qué queda en el tablero, no los puntos.

La conversión exige técnica normal y una regla más: el rey abre camino, los peones avanzan juntos y el peón g nunca se entrega, ni siquiera si después recuperas el alfil rival. Es decir, jamás. En los finales no hay marcha atrás: antes de cada cambio, identifica el final al que llegas y comprueba que está entre los ganados.

Sigue así

Las 24 posiciones: finales de alfilesSigue el currículo completo (gratis)